El recorrido
Recorrido bastante exigente y entretenido donde prácticamente realizaremos todo el desnivel positivo en una sola subida, y con alguna parte técnica en la que nos ayudaremos de las manos. Trayecto sombrío, casi siempre adentrados en el bosque. En el Coll Roig y en los Plans de Nevà disfrutaremos de unas espectaculares vistas del entorno. Recuerda que estás en una zona de pasto. Durante el recorrido es posible que encuentres alambradas para ganado. Por una buena convivencia con ganaderos y todos los que viven de la naturaleza, recuerda cerrar las alambradas a tu paso
Iniciaremos el circuito en la Plaza del 1 de octubre, frente al Bar Casino. Con unos primeros metros por las calles del pueblo, rápidamente entraremos en el camino de la Font de la Serra, que en descenso, nos llevará hasta el barrio de Les Casetes, pequeño grupo de casas que atravesaremos para seguir por un corto tramo cementado que nos llevará a el inicio del Camino de la Soís, donde iniciaremos el sector de subida más exigente que nos adentrará en la Baga de Planoles hasta llegar al punto más técnico del recorrido, la trepada y posterior bajada de Roca Aguda, una peculiar formación rocosa que sobresale entre los árboles.
Seguiremos en claro ascenso, entre árboles monumentales y torrentes de agua fresca, hasta toparse con la pista forestal de Campelles en Coll Roig, donde giraremos a la derecha para planear unos 500m antes de llegar al collado.
En este punto iniciaremos un rápido descenso, siempre por dentro del bosque, que nos obligará a correr con todos los sentidos en alerta, pasando primero por Can Baldrich, antigua masía en ruinas, y seguir bajando hasta el pueblo de Nevà, un núcleo de postal que bien se vale una visita más calmada. Dejamos las casas atrás en clara bajada, primero por pista para poco después tomar un sendero a nuestra derecha. El sendero es un rompepiernas, siempre por bosque de pino silvestre, que nos pide la máxima atención y exigencia en este tramo final de circuito. Llegados al Albergue Marista, divisaremos el río Rigart, que atravesaremos por una pasarela metálica a la altura del campo de fútbol, y nos enfrentaremos al exigente último sector del recorrido, menos de un kilómetro en ascenso que, por tramos de asfalto, tierra, escaleras y las calles del pueblo, nos llevará hasta el punto de salida.



